Qué es la mielofibrosis y cuáles son sus síntomas

Autor: La Tercera

Ya que en el mundo el número de personas que la padecen es muy bajo, se le considera una “enfermedad rara”. De acuerdo a cifras de la Organización Mundial de la Salud, esta patología afecta entre 0,4 y 1,5 por cada 100.000 personas. 
La mielofibrosis (MF), es un tipo de cáncer de la médula ósea desconocido para muchos, ya que tiene un difícil diagnóstico y afecta a un porcentaje muy bajo de la población. 

Esta patología integra un grupo de tipos de cáncer de la sangre que se conocen como “neoplasmas mieloproliferativos” (NPM), en los que las células de la médula ósea, productoras de las células sanguíneas, tienen alteraciones en su nivel de desarrollo, por lo que funcionan de manera anormal. Debido a esto, esta enfermedad es tratada por hematólogos.

Los síntomas son anemia, un cansancio invalidante, alteraciones en el peso, taquicardia luego de cualquier esfuerzo físico y gran inflamación en el bazo.

En el caso particular de la MF, por el trastorno que provoca el aumento de células en la médula ósea, comienzan a aparecer progresivamente fibrosis (tejido fibroso); y como este tejido es el encargado de la creación de las células sanguíneas, genera que la sangre sea de “mala calidad” y por lo tanto, el cuerpo comienza a fallar.

La sangre está compuesta por tres elementos: glóbulos rojos, blancos y plaquetas; los primeros se encargan de oxigenar el cuerpo, por lo que cuando fallan, las personas desarrollan anemia. La segunda composición se preocupa del buen funcionamiento de la inmunología; así, cuando están alteradas, el paciente está más expuesto a contagiarse de diversas enfermedades. Por último, las plaquetas impiden las hemorragias, se encargan de la cicatrización y favorecen la coagulación.

Otro de los síntomas de la patología es el excesivo engrandecimiento del bazo, el que puede llegar a aumentar hasta 7 veces su tamaño, ya que este órgano “toma el rol” de la médula ósea, funcionando como una máquina creadora de sangre. Además, esto genera que el estómago esté apretado, generando sensación de saciedad constante, finalmente llevando a que el paciente entre en un estado de desnutrición.

La mielofibrosis no se puede prevenir y no está asociada al estilo de vida ni a la alimentación. Tampoco es hereditaria, sino que suele aparecer a medida que la persona envejece, presentándose en adultos sobre los 50 años. Actualmente no está cubierta por el GES ni por la Ley Ricarte Soto, por lo que quienes la padecen deben además enfrentar lo que implica económicamente una terapia para el cáncer.

Ya que en el mundo el número de personas que la padecen es muy bajo, se le considera una “enfermedad rara”. De acuerdo a cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta patología afecta entre 0,4 y 1,5 por cada 100.000 personas. 

La presidenta de la Sociedad Chilena de Hematología (SOCHIHEM), Soledad Undurraga, quien ha tratado pacientes con esta patología, comenta que es muy importante la realización de examenes para poder detectar antes la enfermedad para así mejorar el pronóstico de la persona que la padece.

“En Chile no existe una cultura de prevención y en esta enfermedad es indispensable hacerse un chequeo anual de exámenes de sangre que permitan detectar anomalías que deriven en ésta, ya que un diagnóstico temprano mejora el pronóstico, porque uno es capaz de tomar medidas antes de que las circunstancias sean más difíciles de tratar”, explicó.

Con un tratamiento adecuado, la expectativa de vida puede alcanzar los cinco años, disminuyendo el tamaño del bazo y los demás síntomas, logrando una buena calidad de vida para la persona que lo padece.

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