Estados Unidos

Trump negocia contrarreloj para evitar el “cierre” del gobierno federal

Esta noche sus legisladores presionaban a los demócratas en el Senado. El presidente quiere impedir que la Administración  quede paralizada desde hoy lunes por falta de fondos.


Contactos. Las luces en el Capitolio eran un indicio de la actividad negociadora este domingo para evitar el “cierre” del gobierno federal.

Paula Lugones

Donald Trump se quedó este fin de semana en la Casa Blanca rumiando furia porque su fama de hábil negociador había sido mancillada con un fracaso en el Congreso, que no pudo acordar el presupuesto para evitar el “cierre” del gobierno. El presidente se perdió una gala de honor en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida y peligra su viaje a la cumbre económica de Davos. Su enojo y frustración con los legisladores ayer aumentaba. Pero ellos, aún en domingo, hacían sus máximos esfuerzos esta noche para poder llegar a un acuerdo de última hora que aliviara el caos de mañana lunes comience la semana laboral con empleados federales en sus casas sin cobrar, edificios oficiales semicerrados, la basura sin recoger y miles de trámites burocráticos en el limbo, entre otras tantas pesadillas.

El Senado tenía plazo hasta la medianoche del viernes para aprobar el proyecto de extensión de presupuesto, que el jueves había visto la luz en la Cámara baja. Pero el Partido Republicano no consiguió, pese a las febriles negociaciones seguidas de cerca por la Casa Blanca, los 60 votos necesarios para adoptar la medida: solo ganaron 51 a 49.

Los demócratas bloquearon así el acuerdo al no incluirse en el paquete presupuestario una solución para los casi 700.000 inmigrantes beneficiados por el programa DACA, que les daba permiso para trabajar y estudiar en EE.UU, un plan que no renovó Trump y que pone en peligro de expulsión a esos chicos el 5 de marzo. El presidente “no negociará sobre una reforma migratoria hasta que los demócratas dejen de hacer juegos y reabran el Gobierno”, advirtió la portavoz oficial Sarah Sanders.


Informal. El senador Lindsey Graham, un republicano, camina con ropa deportiva este domingo por un pasillo del Congreso (Bloomberg).

Ante la posibilidad de comenzar una semana que complicaría la vida a millones de estadounidenses, Trump metió ayer presión al Congreso –especialmente a los legisladores de su partido—para terminar con el cierre parcial del Gobierno federal, aunque culpó a los demócratas por el fracaso. “Genial ver lo duro que están luchando los republicanos por nuestras Fuerzas Armadas y la Seguridad en la Frontera. Los demócratas solo quieren que inmigrantes ilegales entren en masa en nuestra nación sin control”, afirmó Trump en su cuenta de Twitter. “¡Si el punto muerto continúa, los republicanos deberían ir por el 51 % (Opción Nuclear) y votar un verdadero presupuesto a largo plazo, no CR’s (resoluciones de continuidad)”, agregó el presidente.

La llamada “opción nuclear”, que el líder de la mayoría en el Senado -en este caso, el republicano Mitch McConnell- puede convocar a discreción, cambia las reglas del Senado al requerir una aprobación solo por mayoría simple (51) y no de 60 votos. Así, esta excepción, aprobada por los demócratas en 2013 para frenar entonces la obstrucción “sin precedentes” de los republicanos, pone en peligro la capacidad del partido de la minoría para frenar o bloquear el voto en casi cualquier materia. Pese a las sugerencias presidenciales, un portavoz de McConnell aclaró ayer que el grupo parlamentario republicano en la Cámara Alta “se opone a cambiar las reglas sobre legislación”.


Indicación. Un cartel anuncia el cierre de la Biblioteca del Congreso (Bloomberg).

Republicanos y demócratas se dedicaron el sábado, el primer día del cierre parcial de la Administración, a culparse mutuamente del cerrojo, pero este domingo comenzaron a entender la gravedad de la situación y aceleraron al máximo las negociaciones contrarreloj para llegar a un acuerdo.

El líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, que propone aprobar un presupuesto temporal que reabra el Gobierno hasta el 8 de febrero para reanudar la negociación, advirtió que “este cierre va a empeorar mucho mañana” y buscaba celebrar una votación en el Senado a la una de la madrugada.

El jefe de la minoría demócrata en la Cámara Alta, Chuck Schumer, rechazó esa oferta y pidió una reunión con el presidente y líderes legislativos para dar con un remedio y volvió a acusar a magnate por la situación. “Estamos en un cierre de Trump”, remarcó Schumer, al incidir en que el Gobierno “solo puede funcionar si el partido mayoritario, el partido gobernante, acepta y busca compromisos”.

Sin embargo, un grupo bipartidario de senadores considerados “moderados”, entre ellos el republicano Lindsey Graham y el demócrata Joe Manchin, trabajaba separadamente para lograr un consenso y eran optimistas anoche.

A pesar de sus tuits para presionar a los legisladores, Trump estaba más silencioso que lo habitual en medio de la tensión. La estrategia parece ser despegar al presidente de la parálisis gubernamental y el posible caos que se genere estos días si no hay acuerdo. Trascendió que sus asesores evitaron que llamara por teléfono al líder demócrata Schumer y que se la pasó mirando el impacto del cierre en los noticieros y los programas de televisión del domingo a la mañana.

“En estas situaciones, cuanto menos te vean mejor, y no solo él, lo mismo para cualquier presidente”, señaló a The Washington Post John Feehery, un estratega republicano. “Con poca presencia, uno marca que es un caso de incompetencia parlamentaria”, señaló. “Cuánto más aparezca, más se convierte en un problema de Trump”.

Fuente : Trump negocia contrarreloj para evitar el “cierre” del gobierno federal https://t.co/EmRXyMq3qG @clarincom #clarincom

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