En caso de catástrofe nuclear, ni se te ocurra usar… ¿acondicionador para el cabello?

Aunque el consejo parezca muy extraño, tiene base científica y lo han incluido entre las recomendaciones de seguridad en la isla de Guam.


Imagen ilustrativa
Tyrone Siu / Reuters

Cuando el territorio norteamericano de Guam empezó a estar bajo la amenaza de un eventual ataque nuclear norcoreano, las autoridades locales pusieron en marcha algunas medidas preventivas e hicieron circular instrucciones de emergencia para que los residentes estén preparados si ocurre lo peor. Los documentos difundidos contenían consejos y advertencias como “evite mirar el resplandor o la bola de fuego, de lo contrario puede quedar ciego”; “quítese la ropa para evitar el esparcimiento de la radiación” o “las prendas superiores retienen hasta el 90% de partículas radiactivas”… Pero, entre todas ellas, había una especialmente curiosa: “No utilizar acondicionador para el cabello tras el ataque nuclear”. 

¿A quien le preocuparía tener un cabello suave y sedoso en medio de un escenario post-apocalíptico y totalmente devastado? No lo sabemos, y, ciertamente, es difícil de imaginar, pero desde un punto de vista estrictamente científico, la advertencia tiene sentido, pues resulta que, debido a la composición química de estos productos, su uso podría hacer que el material radiactivo quedara fijado al cabello, aumentando considerablemente la exposición radiactiva de la persona, tal como explica un artículo de la revista ‘Live Science’.

“El acondicionador tiene ciertos compuestos, principalmente tensioactivos catiónicos (como el cloruro de cetrimonio), silicona (como la dimeticona) y polímeros catiónicos (como el cloruro de hidrocloruro de guar hidroxipropiltrimonio) que se filtran entre las diferentes capas del cabello para alisarlo”, explica Perry Romanowski, químico experto en cosmética y productos de belleza en un artículo de la revista ‘Racked’. Y todos estos productos químicos podrían retener partículas radiactivas y afectar a la salud de las personas. 

Las recomendaciones oficiales ante un supuesto escenario apocalíptico incluyen quitarse inmediatamente la ropa —lo que, como hemos visto, supondría deshacerse de casi el 90% del material radiactivo—, y darse después una buena ducha, con jabón y champú, para eliminar cualquier resto. Eso sí, no eche mano del acondicionador.

Afortunadamente, los habitantes de Guam parecen estar ahora menos expuestos al peligro de un ataque nuclear, después de que Corea del Norte renunciara a mantener su amenaza inicial. Sin embargo, aunque esta amenaza concreta haya perdido vigor, la tensión entre Washington y Pionyang se mantiene.

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