Ocurrió en Florencio Varela

Estremecedor relato de un colectivero asaltado: “Sentí sangre que me salpicó la cara y les rogué que no me mataran”
El chofer de la 324 se recupera después de que ladrones le cortaron un dedo y le gatillaron.


Leandro Guzmán, el colectivero de la línea 324 a quien le amputaron un dedo en un asalto. En la foto, junto a su esposa, Valeria.

Natalia Salonia

El lunes, un nuevo paro –el quinto que en 11 días– dejó por 24 horas sin colectivos a vecinos de Varela. Fue luego de que delincuentes le cortaran un dedo a Leandro Guzmán, chofer de la 324, perteneciente a la empresa Micro Omnibus Primera Junta de la que también dependen las líneas 501, 504 y 583.

“Me bajaron y, como sólo tenía $60, me gatillaron y me golpearon. Me protegí con la mano, sentí mucha sangre que me salpicó toda la cara y les rogué que no me mataran porque tengo hijos”, explicó Leandro, aún conmocionado por el episodio que le tocó vivir el día de su cumpleaños 27. En tanto, el pedido de seguridad del gremio se mantiene firme.

El violento robo ocurrió el domingo de la semana pasada cerca de las 21 en la terminal de Bosques, donde la víctima terminó el recorrido correspondiente al Ramal 9 y se disponía a conducir hasta el predio donde guardan las unidades.

“Bajó la última pasajera y apagué las luces de la unidad. Hice un par de cuadras por la Avenida Hudson y escuché ruidos. Por el espejo vi a dos personas que caminaban hasta donde estaba yo. Calculo que estaban escondidos entre los asientos. Uno me apuntó con un arma y me dijo que no hiciera señas a otros autos ni nada. Me obligó a desviarme y me metió por un asentamiento hasta que llegamos a la Tosquera”, recuerda.

Y agrega: “Ahí me bajaron y todo el tiempo me pedían plata. Me sacaron el celular y las zapatillas. Pero insistían con la plata. Me encontraron $60 en el bolsillo del pantalón que me habían sobrado de la compra de un sándwich. Cuando vieron esa plata se enojaron y me golpearon. Después de gatillarme y romperme el dedo, me dijeron que subiera al colectivo y me fuera. Como pude, con la camisa me hice un torniquete y manejé”. El chofer debió ser sometido a una intervención quirúrgica y perdió dos falanges del dedo índice derecho.

Valeria es esposa de la víctima y al hablar con Clarín, aún le temblaba la voz a la hora de dar detalles de lo que había sucedido. Mientras el colectivero era asaltado y amenazado, en su casa del barrio San Emilio, la familia lo esperaba con una fiesta sorpresa para celebrar el cumpleaños.

“Como es antifestejos, con mis cuñadas y mis suegros decidimos prepararle una fiesta. Para que no sospechara fui con mis hijos a buscarlo a la terminal. En el camino acordamos con los nenes, que tienen ocho y seis años, que le íbamos a decir que estábamos bien cambiados para ir de paseo. Pero al llegar uno de sus compañeros me preguntó: ‘¿Vos sos la mujer de Guzmán?’. Le dije que sí y me avisó que creían que lo habían asaltado, que el colectivo estaba abandonado en la Tosquera, pero que no sabían dónde estaba mi esposo”, dice Valeria.

Y continúa su relato: “Lo único que se me cruzó por la mente es que estaba muerto. Pensé en los nenes y en la nena que tiene un año y que llegó después de desearla y buscarla mucho. Por suerte, a los pocos minutos supe que estaba en el hospital. Lo llevó un hombre que cruzó en la calle y le hizo señas de luz porque se estaba descomponiendo. Cuando llegué al hospital ya no estaba. Me gustaría saber quién es así le agradezco, porque le salvó la vida”.

Fuente : Estremecedor relato de un colectivero asaltado: “Sentí sangre que me salpicó la cara y les rogué que no me mataran”… https://t.co/FuZLy8hSNq @clarincom #clarincom

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