10 claves para no gritar a los niños

Estefanía Esteban
Redactora de GuiaInfantil.com

Eso de la letra con sangre entra es parte del pasado. Y no, no siempre el pasado fue mejor. ¿A quién le gusta más realizar su trabajo a golpe de grito y presión? ¿No se trabajará mejor en un ambiente en el que las críticas sean siempre constructivas? Lo mismo ocurre con los niños. El aprendizaje, siempre será mejor sin gritos. Los gritos sólo generan miedo y estrés. Pero sí, a muchos padres les cuesta mucho no perder los nervios. Por eso, te ofrecemos las claves para no gritar a los niños. Apunta.

Las claves para no gritar a los niños

Tal vez la primera pista para no gritar a os niños esté en no querer hacerlo. Evidentemente, si estás convencido de que en la educación los gritos son fundamentales, estos consejos no te servirán de nada. Si por el contrario, opinas que gritas sin querer a tus hijos y quieres cambiar, adelante: 

  1. El primer paso es reconocer que gritamos demasiado y querer poner fin a este problema. Una vez que lo reconozcas, seguro que pones todo por tu parte para dejar de gritar a los hijos.

  2. Aprende a controlar tus emociones. Los gritos no son más que los truenos de la ira. Si destapas la caja de la furia, lo más normal es que salga a raudales mediante gritos y más gritos. Por eso, debes aprender a canalizar esa ira. ¿Cómo? Existen muchos métodos de relajación, meditación o Mindfulness que pueden ayudarte.

  3. Ejercita la paciencia. Sí, la paciencia se entrena. Tal vez pienses que es algo con lo que se nace, y que por eso tú no eres nada paciente. Nada más lejos de la realidad. Con determinación, control de las emociones… conseguirás tener más paciencia cada día. 

  4. Recuerda tu edad y la de tus hijos. No te pongas a su mismo nivel. Ellos son niños. Tú, su adulto de referencia. Los niños hacen cosas de niños y cometen errores. Tú estás ahí para guiarles y decirles cómo corregir esos errores. Y por supuesto, entre tus funciones está la de repetir a tus hijos cien veces las mismas cosas. 

  5. No pagues tus problemas con tus hijos. Muchas veces, llegamos  a casa después de tener un mal día en el trabajo… y lo pagamos con las personas menos indicadas: los hijos. De pronto una pequeña gota hace que se colme el vaso, y estallas como una olla a presión. Antes de entrar en casa, tras un mal día en el trabajo, realiza algún ejercicio de relajación o Mindfulness para deshacerte de la ira. 

  6. Tú también puedes usar la famosa técnica de la tortuga. Cuando te sientas muy enfadado y a punto de gritar, piensa que eres una tortuga. Imagina que te puedes encerrar en tu cascarón y allí dentro, cuenta hasta 10. ¡Funciona!

  7. Nunca pierdas el respeto por tus hijos. Si terminas gritando con insultos y humillaciones hacia tus hijos, perderás todo el respeto, ya que tú tampoco demuestras ningún respeto hacia ellos. 

  8. Busca otras técnicas para que te obedezcan. Por ejemplo, la técnica del sándwich, que consiste en recordar a tu hijo algo que hace bien, plantearle aquello que quieres que cambie porque consideras que no hace bien, y terminas agradeciendo que vaya a a intentarlo y a esforzarse. Ya sabes, educación en positivo.

  9. Aprende a pedir perdón. Una buena forma de enseñar a tus hijos a pedir perdón, es pidiéndoselos a ellos. Nada como el ejemplo. Si en algún momento te pasaste y no controlaste tu ira, ves y pide perdón. Claro que lo entenderán. Y te perdonarán.

  10. Pacta con tu pareja este tipo de educación. Si tú consigues eliminar los gritos pero tu pareja continúa con ellos, habrás arreglado el problema ‘a medias’. 

Por qué hay que evitar gritar a los niños

  • Cuando los niños sólo obedecen a la señal de un grito, aprenden que deben obedecer cuando la persona que les manda está realmente enfadada. A la larga, los gritos incluso perderán efecto. Y no, los hijos no deben obedecer porque sus padres estén enojados. De ser así, cuando crezcan, buscarán constantemente un modelo autoritario.

  • Estás enseñando a tus hijos que la única forma de gestionar el enfado es el grito. ¿Qué harán ellos? Lo mismo. No conseguirán controlar su ira de ninguna otra forma. Será un círculo vicioso: él se enfada y su ira termina en rabieta porque no sabe canalizar su ira, y tú a su vez te enfadas ante su rabieta y acabas gritándole… 

  • Los gritos generan miedo. Si quieres que tu hijo obedezca cuando le gritas, tal vez lo consigas, pero lo hará por miedo, y no porque lo que le mandas hacer tenga un beneficio para él. Aprenderá que en la vida, se aprende a través del miedo.

  • Tú te piensas que los gritos te otorgan autoridad, y en realidad sólo hacen que tu hijo se vaya alejando de ti lentamente. Los gritos son violencia, violencia verbal. ¿Quién quiere de verdad a una persona violenta a su lado?

  • Y sí, los gritos son un arma de destrucción masiva de la autoestima. Tu hijo terminará obedeciendo, por miedo, pensando que no confías en él y que todo lo hace mal. Su autoestima irá menguando con el tiempo. Y cuando crezca pueden pasar dos cosas: que utilice las mismas herramientas que le enseñaste de pequeño con todos los demás, y se convierta en alguien autoritario y agresivo, o bien que se hunda y se encierre bajo el caparazón del miedo y se convierta en un adulto asustadizo y lleno de complejos.

Fuente : Partimos de que los gritos no son necesarios en la educación de los hijos. Pero… ¿cómo controlar nuestro enojo? https://t.co/r8KPB7MnNQ @guiainfantil #guiainfantil

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